En el fondo de mis ojos, tu silencio,
como la sombra de la gente
y de la noche misma,
la luz borrosa del recuerdo
donde se
impone mi
supervivencia.

Donde el tiempo huye
implacable a toda hora;
hoy tu vida pasa,
preguntas si a ti he venido,
ni tú ni nadie, responde a
tu indiferencia.

En mi alma
el efecto crepusculario
es una disputa sin fin.


En una calle sin nombre
de una ciudad cualquiera
anidan soledades sin dueño
en espera de la sombra de un sueño...